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El Alcalde que hizo historia en Omate | MOQUEGUA

Alberto Farah David
EL ALCALDE QUE HIZO HISTORIA EN OMATE

Por: Rony Flor Coayla
Hay un valle encantado, al pie del volcán Huaynaputina, que alberga en su corazón al pueblo de Omate, capital de la provincia Sánchez Cerro, cuya historia aún no se ha terminado de contar.

El 9 de mayo (2020) se ofició una misa en la iglesia de San Lázaro, Arequipa, recordando el 5to año del sensible fallecimiento de unos de sus más grandes benefactores, Alberto Raymundo Farah David, quien llegó a ser su alcalde cinco veces, entre 1967-1999.

Era un ciudadano diferente, respetado e influyente; ojos azules, de buen porte y notable entre los del pueblo. Decían que su padre llegó por allí por cosas del destino y provenía del mundo Árabe, que era descendiente de Palestina, pero efectivamente llegó de otro lado del hemisferio.

En su vivir en su Hacienda San Miguel de Moro Moro, cabalgaba al pueblo de Omate para provisionarse de víveres, en esos trajines conoció a la joven imponente Raquel Quintanilla enamorándose perdidamente, y al pasar el tiempo formaron una familia.

Don Alberto, así como sentía el amor por su esposa lo sentía por el pueblo de Omate, llegaron a tener cinco hijos, su sentir por esta linda ciudad hizo que se iniciara en política para poder servir a su pueblo y comenzar a crear un futuro digno de modernidad de servicio y de valores para Omate.

Así comienza la historia de un gran hombre Don Alberto Farah David, que dedicó su vida al servicio y al progreso de Omate y la provincia Gneral Sánchez Cerro. Algo muy importante para el pueblo de Omate, don Alberto Farah David fue el pionero en llevar los plantones de palta fuerte, naval y otras variedades de la Universidad la Molina, plantando en su hacienda e involucrando a los agricultores para que sembraran ese producto que hoy en día es una de las cartas de presentación de esa provincia para el Perú y el mundo.

Una vez conversando con don Alberto en ese paraíso terrenal, señalaba a los postes del pueblo y decía que “por allí había pasado El Kalamazo”, efectivamente, el alumbrado público en las estrechas calles tenía como soporte los rieles por donde transitó el antiguo ferrocarril Moquegua-Ilo y que dejó de operar por los años 60 del siglo pasado. Él fue quien gestionó llevar esas estructuras metálicas hasta su pueblo para usarlos como soportes de la luz artificial.

Fue alcalde en la época de la dictadura y gracias a sus influencias se hicieron obras como las escuelas fiscales N° 43072 de varones y la N° 43070 de mujeres, cuyas estructuras eran especiales con vivienda magisterial para los maestros e imponentes auditorios. Para el inicio de la primera obra invitó al líder del Partido Acción Popular, nada más y nada menos que el Arquitecto Fernando Belaunde Terry, quien años después volvió a la presidencia de la república en elecciones generales de 1980 cuando el Perú retornó a la democracia. Ya en 1982 fue designado jefe de Cooperación Popular, dándole una gran responsabilidad.

Farah recorrió toda la provincia dejando obras hasta en el más pequeño caserío con su placa que decía: “El pueblo lo hizo”.
También construyo el coliseo municipal, escenario testigo de inolvidables acontecimientos deportivos para la historia de Omate.

Hablando con los hijos nos recuerdan que en el sepelio, el alcalde de turno y regidores hicieron un compromiso hacia la familia para poner el nombre de Alberto Farah David al Coliseo Municipal, esperando el cumplimiento del compromiso. Concluyó con la gestión de la carretera Omate-Arequipa, que inicio su padre Jorge Farah. La población más integrada a la Ciudad Blanca, ya no llegaría a lomo de bestia en dos días a su destino, sino en unas cuantas horas. Y para el lado de Moquegua, se encargó de pedir que el Ejército, a través del Batallón de Ingeniería La Breña, construya la ruta que tuvo como punto crítico el puente “El Chorro”, donde se cruza el río Tambo.

Tiempo después y en democracia postuló a la alcaldía y ganó la elección de 1995 para ejercer entre 1996 y 1998, realizando una excelente gestión Municipal, dejando un legado de honestidad valores y honradez para los alcaldes futuros.

Era un hombre honesto, si la primera vez como alcalde trabajó ad honorem, la segunda vez su ingreso era bajo, pero no vivía de eso, su patrimonio y riqueza estaba en sus propiedades y lo que sus tierras producían. Por naturaleza tenía vocación de servicio porque quería que su pueblo sea importante y grande, a veces para apadrinar eventos y para premiar a la juventud y niñez, sacaba de su bolsillo, es decir, ponía “de la suya” y lo hacía con emoción y orgullo.

Siendo alcalde nunca imponía sus condiciones y escuchaba el sentir del cuerpo de regidores; para él no había oficialistas ni oposición, como decía, “el pueblo necesita de la unión y el esfuerzo de todos”. Comentó una vez el ex regidor y docente Manuel Quispe Huacán, el mismo que se encargó de la apertura y dirigió el Instituto Pedagógico descentralizado en esa provincia, “Omate con ese alcalde se sacó la lotería y como él
no habrá otro”.

Uno de sus buenos amigos fue don Arturo Oviedo, un autodidacta del pueblo, quien conservaba en su casa datos importantes de la historia de Omate, incluso fotos de los años 1936, cuando se creó el distrito capital de la provincia. Conservaba una compaginación de documentos que hoy, quien los tenga, cuenta con un tesoro invalorable. Muchas veces se echaron algunos piscos, vinos y otras delicias del pueblo cuya producción de destilados, tienen mucha fama que superaron fronteras, no solo locales, sino regionales y nacionales.

Don Alberto, tuvo influencias y amistades en todas partes que trascendió Omate, fue amigo de Javier Alva Orlandini, Julio Biondi Bernales, Manuel Ulloa, Valentin Paniagua Curasao y muchas personalidades políticas de talla nacional; en Moquegua de Giuseppe Baldi Cogo, además de la crema y nata de los nacidos en la capital de la región. Una vez apareció un helicóptero sobrevolando el valle interrumpiendo la tranquilidad de su gente y aterrizó en su chacra, quien descendió de la nave era su hijo “Pocho”, quien llegaba con unas amistades.

El patriarca, Don Alberto, también fue de los primeros que llevó los vehículos motorizados cuando se inauguró la carretera, fueron los tiempos que en las calles angostas se transitaba en doble sentido porque las unidades móviles eran contadas.

En su primera gestión también se construyó el local municipal frente a la plaza, años después allí juró al cargo junto a los regidores cuando fue elegido democráticamente. Por el año 1999 se dio el gusto de invitar y llevar hasta ese pueblo al pleno del Jurado Nacional de Elecciones, entre los que estaban el Dr. Ramiro de Valdivia Cano.

Allí les metió “más trago que burro sediento en cuesta” y seguro jamás se habrán olvidado esa visita a un pueblo encantador de inigualables manjares. El motivo fue dictar un curso sobre derechos electorales constitucionales.
Alberto Farah, pudo haber “repetido el plato” en muchas oportunidades porque más que alcalde era el benefactor de Omate, pero optó por el descanso, ya había cumplido con su pueblo.

Sin embargo y para su satisfacción, su hijo Jorge ganó una elección municipal el año 2003, quien quiso emular las buenas acciones que cumplió su padre. Tuvo una buena performance, pero no insistió para dar paso a otros notables del pueblo. Los Farah, entonces, no han transitado en vano en la historia de Omate, pero quien marcó la diferencia y quizá aún nadie lo ha superado por las obras que ejecutó y gestionó, fue el gran Alberto Farah David.
Pero eso no es todo, si fue Alcalde de la Provincia General Sánchez Cerro en cinco oportunidades, director de la junta de rehabilitación Moquegua también fue Subprefecto Provincial, Diputado Regional en la Macro Región José Carlos Mariátegui, Jefe de la Central de Cooperación Popular, Presidente del Club de Tiro Omate y otros cargos que desempeñó como funcionario público al servicio de la nación.

Hay que destacar que todo lo que hizo fue en tiempos que no existían ingresos propios municipales ni canon minero; lo hecho hasta ahora ninguna autoridad ha podido superar. Siempre expresaba un cariño especial por la población del Distrito de Ichuña, admiraba la inteligencia y elegancia de sus pobladores, llegó hasta sus últimos rincones cumpliendo con los pedidos de sus pobladores y dirigentes.
Para la anécdota, cuando la asamblea regional José Carlos Mariátegui, integrada por Moquegua, Tacneños y Puneños, él como diputado por el departamento de Moquegua, siempre imponente llamaba la atención de la prensa de la frontera porque tenía un parecido al Coronel Bolognesi, héroe de la Guerra con Chile.

Otra anécdota, haciendo dupla en la labor periodística con Lalo Arias, llegamos al aniversario del pueblo en 1996. El itinerario fue Moquegua-Arequipa-Omate, mientras uno se encargó de la cobertura periodística, el otro persuadía al alcalde para firmar el contrato de publicidad de las actividades centrales. Lalo con grabadora en una mano y filmadora en la otra, registraba para el recuerdo la ceremonia en la plaza, luego el desfile y paseo de la bandera, al final sería la sesión solemne; quien escribe lo sacó del protocolo a don Alberto y lo hizo firmar el documento sobre la llanta de una motoniveladora nuevecita que ese día se estaba presentando al pueblo.

El contrato era “millonaria” y no se pagaba en cheque, ni era para ir a un banco volviendo por Arequipa, era contante y sonante. El alcalde quería la mejor cobertura de prensa para su pueblo y al final, mientras se desarrollaba la sesión solemne en el centro cívico del pueblo, a nosotros nos ganó las ganas de unos piscos y vinos de la tienda de Celso Mágala, acompañados del regidor Manuel.
Como se dijo, don Alberto Farah David fue una leyenda en Omate un hombre diferente, respetado, transmitía respeto valores, honradez, siempre acompañado por su esposa doña Raquel Quintanilla de Farah y sus hijos Bertha, Alberto, Jorge, José y Juan Mauricio.

Este reconocimiento a la memoria de Don Alberto Farah David es un granito de arena al hombre que quiso a Omate como a su vida, que descanse en la Gloria de Dios.
Artículo publicado en la Revista El Kalamazo, edición mayo-junio.

Alcalde de Omate
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