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Odontólogo iqueño inventa cámara de aislamiento para evitar contagios

Por Luis Zuta Dávila

Uno de los grandes desafíos que afrontan los odontólogos para reanudar su atención al público es cómo evitar el contagio del covid-19 en vista que tienen que ocuparse de los dientes que están dentro de la boca de sus pacientes. Para resolver este problema, el odontólogo iqueño William Álex Márquez Talledo creó una innovadora cámara de aislamiento que evita el contacto directo sin afectar el desempeño de estos profesionales de salud.
El cirujano dentista de 47 años de edad, egresado en 1998 de la Universidad Nacional San Luis Gonzaga de Ica y residente en la ciudad de Tacna desde hace varios años, es uno de los 45 ganadores del Concurso Especial de Patentes frente al covid-19, organizado por el Indecopi.

Cámara de aislamiento

En diálogo con la Agencia Andina, William Márquez Talledo explicó que su invento consiste en una cabina rectangular hecha de acrílico transparentecon un armazón de aluminio que garantiza su solidez. Tiene las siguientes dimensiones: 1.15 metros de alto y 88 centímetros de ancho, aproximadamente. Posee en la pared posterior dos agujeros donde están adosados unas mangas de manera hermética, a través de las cuales el y la dentista pueden trabajar sin exponerse a las micropartículas expulsadas contenidas en la saliva del paciente cuando exhala

Odontologo de Ica

La estructura cuenta con ruedas para facilitar su desplazamiento y se coloca sobre el mueble donde se acuesta el paciente. Está cerrada solo en la parte posterior que mira hacia el odontólogo o la odontóloga, dejando libre la pared anterior para que circule el aire libremente y el paciente no se sienta encerrado.

Un aspecto innovador muy importante en esta cámara de aislamiento es su sistema de desinfección que garantiza la eliminación del covid-19 o cualquier otro tipo de patógenos. Márquez explica que la estructura cuenta con aspersores de sustancias germicidas colocados en zonas estratégicas para que puedan cubrir todas las paredes interiores de la cabina. Estas sustancias, como alcohol medicinal, amonio cuaternario o hipoclorito de sodio (lejía) diluido en agua, se colocan en un depósito situado fuera de la cabina que, mediante un sistema de inyección accionado por el odontólogo o la odontóloga, las conduce por delgadas mangueras adosadas a las aristas y las expulsa a través de los aspersores.

“Este sistema de desinfección es un punto clave de esta cámara de aislamiento y funciona antes y después de la atención de los pacientes, de tal manera que sea un espacio seguro para ellos”, enfatizó su creador.

Además de estos implementos, la cabina cuenta con iluminación interior, para lo cual se colocan focos tipo LED que permiten una buena visibilidad para el desempeño del o la cirujano dentista. El espacio interior de la cabina permite colocar otros elementos como una repisa para colocar objetos, indicó. 
El costo aproximado de esta cabina, que tiene la ventaja de poder fabricarse con un enfoque personalizado, según las necesidades del o la cirujano dentista, fluctúa entre 350 y 500 soles en su versión básica, estimó Márquez Talledo, quien ya produjo un prototipo y cuenta con la patente otorgada por el Indecopi. 

Cuidado ambiental

Un aspecto no menor de esta propuesta creativa es que esta cabina de aislamiento contribuye al cuidado del medioambiente, porque evita el uso de otros medios de aislamiento existentes, como mallas cobertoras de plástico o similares que son desechables y que al acumularse en cada jornada diaria de atención, representan un impacto como residuo sólido y un posible riesgo sanitario en caso contengan el covid-19 de pacientes asintomáticos.

No solo para odontólogos

Márquez Talledo resaltó también que si bien es un dispositivo pensado inicialmente para los y las cirujanos dentistas, así como las otras especialidades de la odontología, la cabina de aislamiento puede ser utilizada por otros profesionales de la salud.

Debut como inventor

Esta cabina de aislamiento representa para William Márquez Talledo su debut como inventor y confiesa que fue animado por su esposa, catedrática de la Universidad Nacional Jorge Basadre de Tacna, a presentarse al concurso de patentes organizado por el Indecopi.
Si bien William Márquez Talledo está dedicado actualmente a la atención en el ámbito privado, en sus 22 años de trayectoria profesional trabajó también en el sector público, prestando servicios en establecimientos de salud de varias provincias del país. 

“Esta idea de crear una cabina de aislamiento surgió como una necesidad de garantizar la protección personal de las y los cirujanos destintas, así como de las y los pacientes frente a la amenaza del covid-19. Observé que se han propuesto algunas alternativas en el campo de la atención a pacientes que ingresan a hospitalización y a las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) de los hospitales, pero no existía una solución específica para los odontólogos”, subrayó.

Agregó que fue esta urgente necesidad de contar con un dispositivo de seguridad sanitaria en odontología frente al covid-19 y la suspensión de labores para estos profesionales de la salud debido al estado de emergencia nacional, lo que le llevó a dedicar todas las horas posibles de cada día del aislamiento domiciliario a pensar, esbozar y finalmente diseñar esta propuesta como la “cabina de aislamiento” que resultó ganadora en el Concurso Especial de Patentes frente al covid-19, organizado por el Indecopi.

Créditos: Andina

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