Viernes Santo: El divino regalo del gozo

𝐄𝐋 𝐃𝐈𝐕𝐈𝐍𝐎 𝐑𝐄𝐆𝐀𝐋𝐎 𝐃𝐄𝐋 𝐆𝐎𝐙𝐎⁣

“𝘑𝘦𝘩𝘰𝘷á 𝘦𝘴𝘵á 𝘦𝘯 𝘮𝘦𝘥𝘪𝘰 𝘥𝘦 𝘵𝘪, 𝘱𝘰𝘥𝘦𝘳𝘰𝘴𝘰, é𝘭 𝘴𝘢𝘭𝘷𝘢𝘳á; 𝘴𝘦 𝘨𝘰𝘻𝘢𝘳á 𝘴𝘰𝘣𝘳𝘦 𝘵𝘪 𝘤𝘰𝘯 𝘢𝘭𝘦𝘨𝘳í𝘢, 𝘤𝘢𝘭𝘭𝘢𝘳á 𝘥𝘦 𝘢𝘮𝘰𝘳, 𝘴𝘦 𝘳𝘦𝘨𝘰𝘤𝘪𝘫𝘢𝘳á 𝘴𝘰𝘣𝘳𝘦 𝘵𝘪 𝘤𝘰𝘯 𝘤á𝘯𝘵𝘪𝘤𝘰𝘴” (Sofonías 3:17)⁣

PASAJE COMPLEMENTARIO: Filipenses 4:4, 1 Tesalonicenses 5:16⁣

El gozo es parte de la herencia que tiene Dios para sus hijos. Es un ingrediente del fruto del Espíritu Santo morando en nuestra vida, cuyo más grande efecto es producir fortaleza para que podamos enfrentar con éxito las demandas de la vida, como lo comprendía perfectamente Nehemías, el gran líder del pueblo de Israel, quien constantemente afirmaba: “El gozo del Señor mi fortaleza es” (Nehemías 8:10)⁣

Sin embargo, hay muchas personas que no pueden ser felices. Personalmente conozco muchas para quienes el gozo se alejó hace mucho tiempo de sus vidas, y ahora es tan inalcanzable, como si fuera un lujo que no se pueden dar.⁣

Algunos se excusan en su temperamento o en su forma de ser. Son irritables, se molestan fácilmente, son prevenidos, y no quieren que nadie “se meta en sus vidas”. Dicen tener la vida organizada a su manera y no quieren que nadie interfiera. Hay una razón muy clara para esto: En la lucha por encontrar sentido a su vida y en su creencia de que puede buscarla independiente de Dios, el hombre crea sus propias identidades, sus propias fuentes de seguridad, y pone como objeto de su amor las cosas superficiales. Es decir, el hombre crea su propia fuente de gozo.⁣

Una y otra vez, descubre que detrás de sus infructuosos esfuerzos, costosos, meramente emotivos, no queda sino un profundo vacío. Sin embargo, muchos insisten en esa búsqueda ilusa de felicidad, como advierte tristemente el Señor, a través del profeta: “En la multitud de tus caminos te cansaste, pero no dijiste: No hay remedio; hallaste nuevo vigor en tu mano, por tanto, no te desalentaste” (Isaías 57:10)⁣

Desconocen que hay toda una vida emocionante y feliz a su disposición. Un gozo que le pertenece a Dios y que pueden comenzar a disfrutar si unen sus vidas a la de Cristo.⁣

Jesús experimentó este gozo mientras caminaba hacia la cruz, pues, aunque la muerte que le esperaba no era causa de gozo, el hacer la voluntad de su Padre, sí lo era. Nada le causaba más gozo, que morir por los pecados de la humanidad, reconciliándola con Dios, y llevándola a disfrutar esa maravillosa unidad que él vivía con su Padre (Lucas 2: 10-11).⁣

HABLEMOS CON DIOS⁣

“Maravilloso Padre, cuánto me amas, que has dispuesto para mí una fuente de felicidad y gozo inagotable. Recibo con gratitud tus buenas nuevas, reconociendo a Cristo Jesús como mi Salvador, y el hacer tu voluntad como mi mayor deleite. Amén” .

Créditos: EPN

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